domingo, 13 de octubre de 2013

Piedras.

Hay muchas veces en nuestra vida que queremos devolver todo lo que no han hecho a lo largo de un tiempo determinado, ya sea bueno o malo, el rencor lo tiene todo el mundo, hasta las personas verdaderamente buenas.
Cuando nos tropezamos con una piedra puede que nos haga caer y aprendamos algo bueno o simplemente caigamos nos levantemos y volvamos a tropezar con esa misma piedra, una y otra y otra vez más.
No todas las piedras son iguales ni todas te van a hacer el mismo daño, algunas se quedan durante muchísimo tiempo en el mismo lugar y otras desaparecen con una simple patada.
Las que suelen permanecer son las más difíciles, son estas típicas pesadas y bastantes gordas las cuales quieres hacer desaparecer de tu camino pero se hace un poco imposible debido a que tu fuerza es inferior a esa maldita piedra.
La vas moviendo poco a poco, apartando con un poco de fuerza cada día, hasta que un día la tienes casi apartada del todo y una jodida vez más vuelves a tropezar con ella, sin quererlo, sin ni siquiera habiendo pasada por al lado, te tropiezas y vuelves a caer pero esta vez no permites hacerte daño, esta vez te levantas y le pegas con todas tus fuerzas, una patada, la apartas.
Librarte de todas esas jodidas heridas que llevan demasiado tiempo doliendote en silencio.
Si no apartas la piedra tú, puede que se aparte ella sola, pero no sería lo mismo ¿no?

martes, 8 de octubre de 2013

"Para siempre"

Que lejano y cercano suena a la vez ¿no?.
Es un... "Para siempre" , para siempre es mucho tiempo, es demasiado diría yo, es como decir un "adiós" sin un futuro "hola".
Nunca me gustaron los "Para siempre", suenan demasiado buenos o malos... suenan a futuro planeado, a presente no vivido y a pasado olvidado, cuesta poco decirlo, es decir, un "siempre" se dice en tan poco y es tanto.