sábado, 30 de noviembre de 2013

Amor.

No tiene otra explicación.
Saber que una sola persona te ha hecho feliz durante tanto tiempo, que era la única persona en la que pensabas al levantarte y al dormir, la persona que hacía que entendieras toda y cada una de las canciones de amor, la persona que hacía que tu pequeña vida tuviera algo más de sentido, que todo tuviera un por qué o un cómo o que simplemente te diese esperanzas a seguir adelante que siempre se pueden conseguir.
Una persona con la cuál soñabas todas las noches, la que realmente le dio significado a la frase "echar de menos", una persona que merecía la pena darle todo y más de ti, demostrarle todo tu potencial, algo que a nadie le has mostrado, algo que siempre te has guardarlo, joder, el simple hecho de darle tu corazón, tu cariño y tus tiempo a esa persona es mucho y eso más bien te hace pensar que esa persona está dando todo de si para ti, que es reciproco, que realmente ahí hay amor, que todo lo que estás haciendo está mereciendo la pena y que va a llegar a algo mejor, que te va a hacer más feliz aún, aunque parezca imposible.
Es un motivo para levantarte y comenzar un nuevo día, un motivo por el cual sigues caminando, sonriendo y viviendo.
Que hasta lo más mínimo, lo más inútil del mundo, lo más normal, te parezca lo más perfecto, lo más romántico, lo más bonito del mundo, que su simple sonrisa haga que vuelvas a sentir lo que sentiste la primera vez que le oíste decir te quiero. 
Pensar que lo has encontrado absolutamente todo en esa persona, que esa persona es tu todo.
Eso, eso es algo que nunca se puede explicar, es tan difícil de entender, tan fácil de sentir y tan jodidamente complicado de olvidar.
Ese cosquilleo en el estomago, el corazón a cien por hora, el temblor de piernas, la sonrisa de idiota que sale sin querer, los labios que tiemblan, las manos o incluso esas ganas de vomitar por asqueroso que parezca, es como si vieses a tu idolo favorito pero todos los días, un beso de esa persona es un descanso, un tiempo muerto.
Sentir que la abrazas y que todo a tu al rededor no importa una verdadera mierda, que todo lo que te importa es el momento y esa persona, que lo demás no te va a molestar ni a hacer daño, sentirte protegido, no pasar frío.
Eso, eso amigos es amor.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Chucherías.

Os explico... Esto es como una bolsa de chuches, que llevas mirando mucho tiempo, que nadie compra, pero que tiene todos tus sabores favoritos, tus colores favoritos y encima esta decorada exactamente como a ti te gusta, es cara, pero la quieres para ti.
Te empeñas tanto en ella que ahorras, pruebas otras chuches para ver si te saben igual que te esas chuches que tú quieres pero no es así, tú quieres esas chuches y por fin un día las consigues, por fin son solo y exclusivamente tuyas y de nadie más.
Cuando ya crees que las tienes en tus manos, que nadie te las va a arrebatar en cuestión de cinco minutos caen al suelo todas y las pierdes, totalmente, ya sabes que jamás vas a tener una chuches mejores que esas.
Pasa el tiempo y pruebas unas chuches diferentes, que te gustan, no es como las otras, pero te gustan bastante, y esas chuches la mantienes o intentas mantenerla como la otra un poco menos ya que no te gusta tanto.
Pasa el tiempo y vuelves a pasar por el mismo sitio donde estaba las otras chuches que a ti tantísimo te gustaban y vuelves a ver que están ahí de nuevo , que pueden ser tuyas de nuevo, pero aún te quedan chucherías de la otra bolsa...
Las dos bolsas a la vez no las puedes tener porque sería engordar demasiado, aunque esas te gustan mucho y las que ya tienes también te gustan lo suficiente como para subsistir con ellas.
Ahora no sabes que hacer, no sabes si tirar las chuches nuevas y volver a las que tú realmente querías o dejar las que querías y quedarte con las que tienes...
Tiene su sentido si lo pones con dos personas diferentes.