Perdida en un mar de dudas me encontraba sola, nadando hacia el horizonte, sin rumbo, sin planes, simplemente nadaba, y me cansaba, paraba y gritaba, lloraba y me ahogaba.
Me ahogaba en ese mar de lagrimas que había formado con mis propias penas, perdida del mundo y de la vida no me veía ni a mi misma, no estaba en ningún sitio.
En uno de esos gritos en los que más me ahogaba y veía ya que iba a tocar fondo una mano me saco de todo este oscuro y frío mar del que ni yo misma pensaba que iba a salir y me encontré.
Un momento de lagrimas pero esta vez no caían al mar caían en mis manos y las sentía, me veía a mi misma reflejada en un espejo que me indicaba que volvería a renacer y que todos los gritos antes ahogados se convertirían en gritos de victoria y de felicidad, que ya no volvería a estar sola y que una sonrisa guiaría todo mi camino hasta mis objetivos.
Todos esos planes que se habían perdido en el fondo se recuperaron y volvieron a estar en ese trocito de pared que llamo "objetivos para mi perfecto futuro".
Y me había encontrado a mi misma y a toda mi vida de nuevo.