A veces no sabemos como comenzar.
Otras veces sabemos perfectamente donde todo va a terminar.
Manos cansadas de trabajar deseando llegar a casa.
Sueños guardados en tarros, esperando a salir.
Ven esta noche conmigo, bailemos en la oscuridad.
Te daré mi piel si me lo permites, perdiendo la cabeza en cada uno de tus lunares, en tus labios y en tus manos.
Te ves genial con esa sonrisa.