lunes, 10 de febrero de 2020

Me estoy asfixiando.
Unas manos que no consigo ver agarran mi garganta y no permiten que el aire salga ni entre de mis pulmones.
Siento la presión en mi pecho que hace que me vaya al suelo sin fuerzas.
Se me paraliza el cuerpo y no puedo continuar.
Las lagrimas salen de mis ojos y no puedo ni gritar.
De repente veo que son mis manos las que no me dejan respirar, que no me dejan continuar, que no las puedo ni siquiera controlar.
Me estoy asfixiando.