Cómo gotas de lluvia golpeando tu cristal.
Aquel abrazo que nunca llegaste a dar.
Ese grito que fuí incapaz de expulsar.
Corriendo ladera abajo sin poder parar, hasta que caigo y lo único que hago es rodar.
Maldita cabeza ya cansada de combatir.
Miradas sin ningún fondo, sin nada que decir, de usar y tirar.
Palabras que te hacen volar para que los hechos te vuelvan a enterrar.
Tenemos tantas cosas que, realmente, no sabemos cuidar y aún menos cuidarnos.
Queremos subir a cimas evitando todo lo que implica escalar.