Fuimos tan necios de tener miedo , tan necios de jamás atrevernos a seguir a nuestro corazón , a lo que realmente nuestro cuerpo pedía , a lo que ambos estábamos esperando durante tanto tiempo , a todo aquello que soñamos tantas veces juntos y jamás cumplimos.
Esa noche decidimos dar el primer paso , decidimos que los sueños no fueran solamente sueños , que fueran realidades de la vida , decidimos dejar de soñar por escrito y empezar a hacer , construimos un pequeño mundo en cuestión de horas , un mundo en el que nosotros somos reyes , reyes de nuestro mundo ... nuestro ¿Qué bien suena no?
Ahí en ese instante en el que nuestros labios se fundían como si no hubiera mañana , y las acaricias hacían que todo nuestro bello se erizase , no había mundo a nuestro al rededor , solamente estábamos nosotros , y una pequeña farola que hacía que traspasase la luz entre los pequeños huecos de aquella reja de aquel parque nocturno.
Fuimos los reyes de esa noche fría veraniega , reyes de nuestros cuerpos , reyes de nuestros sueños y de nuestro momento, más bien nuestros cuerpos fueron los reyes y nosotros fuimos los obedientes que hacían lo que les pedía.

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