sábado, 7 de junio de 2014

Dame una razón.

Como un bebé que acaba de empezar a andar.
Como un pájaro que abre sus alas y no sabe volar.
Como un pequeño león que empieza a vivir sin su madre.
Como un perro callejero abandonado.
Dame solo una razón para continuar, para saber que seguir para adelante no es una mala idea.
Solo una para demostrar que la vida tiene un sentido, que todo se hace por primera vez y lo conseguirás.
Que rendirse no es una opción de las tantas que hay, que siempre se puede ir más allá.
Que puedo vivir sin la ayuda de nadie, que no me hace falta nadie para continuar.
Dame solo una razón para gritarle a los vientos que yo soy la que decide el destino de mi vida.
Una sola idea, unas pocas de palabras que lo digan todo y no digan nada.
Algo que me saque de mi caos mental que cree yo y del que ahora no sé salir.
Solo, solamente te estoy pidiendo una razón por la que sonreír, porque la que llorar, por la que vivir, una para encontrarme o para perderme, para ser feliz o no saber ni lo que significa esa palabra.
Sacame de aquí, yo no puedo.

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