jueves, 10 de julio de 2014

Fin.

Este camino está empezando a ser oscuro, no hay ni un rayo de sol, ni un pájaro cantando, ni una rosa, los árboles me miran serios y oscuros, los fantasmas del pasado me gritan que salga de aquí, que no sirvo para nada en este camino, que soy una piedra más que te hará tropezar.
Aquí no se escucha nada, todo está en silencio, mis pasos, uno, dos y tres, una rama seca que me encuentro, todo sendero que tiene que llegar a su fin.
Estoy viendo una pequeña luz, quizá sea la salida, quizá sea la luz que me guié hacía la lejanía de este camino oscuro que no me lleva a ningún lado, así no molestaré más, no seré una piedra más en tú camino.
Mis pies están cansados, yo estoy cansada, no puedo conmigo misma y me derrumbo al mínimo gesto, tengo que huir de este laberinto de sentimientos, no puedo estar encerrada en mi sin salida alguna, no puedo estar encerrada en ti sin salida ninguna.
Esa pequeña luz me sigue deslumbrando, quizá no me sirva de nada correr hacía a ella, se está tan bien en esta monotonía que me he enamorado de ella.
Grite tanto que me quedé sin voz para pedir ayuda, ahora estoy sola ante el pasado y el futuro y mi presente me esta odiando hasta lo más profundo de mi ser, me está quemando y no sé como apagarlo, no puedo cerrar los ojos, me volvería a perder en la oscuridad, volvería a convertirme en piedra o en una rama que simplemente pisarás.
Me giro, saco mi mayor grito y miro todo el camino recorrido, tiro una cerilla, mi pasado se quema y no quiero apagarlo.
No volveré a tirar por el mismo camino, ya he encontrado el fin y está cerca.
Echaré de menos este silencio.

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