El cielo se está rompiendo y llorando, el día está triste hoy y no hay quien lo abrace y quien le diga que todo va a salir bien, que los miedos son solo psicológicos.
Todo el mundo se está mojando con el llanto de las nubes y yo estoy justamente debajo de esas gotas mientras todo mi maquillaje se va, acariciando mi cara hasta manchar mis ojos de negro.
Mis rojos y secos labios se están llenando de pequeñas gotas que apenas escurren y mi cabello poco a poco se va convirtiendo en mechones de pelo mojados y fríos.
Hoy el día está triste y yo comprendo al día.
Está lloviendo dentro de mi y mis sentimientos se están empapando, la tristeza se está hinchando y la felicidad se está escondiendo bajo un pequeño techado para no mojarse y después permanecer perfecta para cuando el sol vuelva a salir y relucir de la mejor manera posible.
La incertidumbre está cogiendo su paraguas y ha decidido irse, ya ha hecho su trabajo hoy y está satisfecha y el optimismo sigue luchando por salir y demostrar que la lluvia realmente es perfecta.
La añoranza está sentada en un banco bajo la lluvia rodeandose con sus propios brazos y con los ojos cerrados, pensando en que ahora sería el momento perfecto para dar un abrazo o recibirlo.
Encerrada en una sala perdida del mundo está la esperanza escuchando llover, hoy ha decidido que es mejor no seguir al optimismo, piensa que está loco y no hay solución.
Hoy el día está triste y yo lo comprendo, pero debe salir el sol y aquí lo estoy esperando.
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