Sabes realmente lo que es dolor cuando todo lo que has hecho por alguien que creías que merecía la pena, alguien que realmente era tus mañanas y tus noches, alguien por quien por así decirlo, dabas la vida y todo tu ser, ha servido para técnicamente nada.
Tantísimas promesas rotas, tantas horas desperdiciadas delante de una pantalla o simplemente cara a cara, tantos recuerdos que quieres quemar, destruir, romper, pero tienes tan poco tiempo, quieres ir tan rápido que siempre te dejas alguno atrás que sigue en tu cabeza molestandote cada fría noche, que te frusta, es la única cosa de miles que tienes que coges más amenudo.
Dicen que cuando una historia comienza bien, acaba bien, todo lo bonito no es siempre bonito, todo lo malo no siempre va a ser malo, resulta tan jodidamente irónico que ni yo misma me lo creo.
Hay historias que empiezan mal y acaban bastante bien e historias que empiezan bien y digamos que son "perfectas" pero después se vuelven en un circulo vicioso de problemas y noches llorando sin necesidad, noches solitarias y dolorosas en las que nadie te puede ayudar, porque solo quieres estar solo, solo quieres llorar junto con la almohada.
Resulta tan triste todo esto y más doloroso saber que prometí nunca dejarte ir, y ahora verte con otra persona es como haber roto mi propia promesa conmigo mismo, haberme perjudicado solamente a mi, haberme auto fallado.
A veces los malos finales traen buenos comienzos.
¿Creeis en el destino? Yo si.
No hay comentarios:
Publicar un comentario