jueves, 23 de enero de 2020

Espejos.

De repente un día decidió poner un espejo frente a ella. 
Contemplando cada parte de su cuerpo, comenzando con sus ojos, sus labios, su barbilla, bajando por su cuello hasta su pecho, observando cada lunar como si de una galaxia se tratase. 
Galaxia que cubre su cuerpo de mujer. 
Las caderas, sus muslos, hasta los pies, cada rincón de su cuerpo, que quizá algún día había odiado, olvidado, amado. 
Se recrea delante del espejo, quitando cada una de las prendas que tapa su figura, tocándose, explorándose, conociéndose. 
Asumiendo y queriendo la realidad que observa. 
Camina hacia la ventana para bajar un poco las persianas, bailando en la oscuridad se vuelve a mirar, saboreando cada uno de sus sensuales movimientos frente al cristal que está imitándola. 
Como si de una película de los años ochenta se tratase, viendo fotogramas en blanco y negro con una buena canción de fondo.
Erotismo puro que sale desbordante por cada uno de los poros de su piel, que ocupa la habitación hasta el último rincón. 
La sabanas se convierten en el mejor escenario del mundo, la habitación aplaude a cada uno de sus movimientos de gran artista. 
Con la seguridad de que la persona que más se va a querer y va a estar siempre para ella es la que está frente a ese cristal, moviéndose y divirtiéndose. 
Se acaba la canción. 
Abraza al espejo. 
"Te voy a cuidar."



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