Ardiendo desde la punta del dedo pequeño del pie hasta la coronilla.
La respiración haciendo compás con el corazón.
Manos inquietas queriendo explorar.
Los labios secos impacientes, que acompañan con la vista la zona que quieren besar.
Acaricias que hacen que el cuerpo se comience a erizar.
Un suave baile comienza en la poca claridad.
Cambiando la ropa por la piel, contacto visual.
Lucha de titanes sedientos.
Uñas que se hunden en la profundidad de la espalda.
Dedos enredados en el pelo, no queriendo soltar.
Espectáculo visual privado, como si de sombras chinescas se tratara.
Dos que se convierten en uno.
Explosión corporal y mental que hacen que se termine el acto.
Y de repente, vuelve la tranquilidad.
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