jueves, 1 de octubre de 2020

Infinito.

 Se sentó en aquel desierto sin saber nada.

El sol deslumbraba y la arena quemaba, pero aguantaba.

Consumiéndose en sus pensamientos miraba a la nada, buscando un camino que no existía, no recordaba ni dónde estaban sus anteriores pisadas, solo observaba.

Desilusión hecha tormenta de arena que al rozar su piel incluso le dañaba.

Indiferencia perseguida, ya no le importaba nada.

Sólo quería que cayese la noche para acurrucarse en la oscuridad y olvidar, ya que, sus lágrimas sus ojos secaban y no le servían para saciar su sed.

La pena le consumía y no sabía muy bien del todo que hacer.


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