jueves, 19 de noviembre de 2020

Truenos.

Latidos de un corazón ardiente.
Fuertes y ensordecedores, no le dejaban escuchar.
Los músculos de sus manos iban incluso al mismo compás.
Sin ser incapaz de hacerlo cesar, se tapó lo oídos, para así intentarlo parar.
Sonido que tronaba en sus tímpanos que no se iba a ir jamás.
Loco perdido sin saber ya que hacer, agarró una mano que lo hizo regresar. 

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