Entre gritos y lloros comienza el teatro.
Las sombras se hacen con mi cuerpo y me envuelven en la oscuridad.
Me pesa andar y hablar.
Me pesa hasta el ser.
Dejándome arrastrar por las calles, como si de un títere se tratase, llegando tarde a la actuación.
Delante de tanta gente que no ves a nadie, provocando que tus oídos ensordezcan y tu vista se nuble.
Los pulsos se triplican y la respiración se acelera, mis manos tiemblan y aprietan.
Hundiendo las uñas en la piel que me quema completamente.
Números que no marcan nada y a la vez son un mundo.
Sensación continua de mareo que no me deja continuar.
Entre gritos y lloros comienza el teatro y ya no me puedo marchar.
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