jueves, 1 de octubre de 2020

Infinito.

 Se sentó en aquel desierto sin saber nada.

El sol deslumbraba y la arena quemaba, pero aguantaba.

Consumiéndose en sus pensamientos miraba a la nada, buscando un camino que no existía, no recordaba ni dónde estaban sus anteriores pisadas, solo observaba.

Desilusión hecha tormenta de arena que al rozar su piel incluso le dañaba.

Indiferencia perseguida, ya no le importaba nada.

Sólo quería que cayese la noche para acurrucarse en la oscuridad y olvidar, ya que, sus lágrimas sus ojos secaban y no le servían para saciar su sed.

La pena le consumía y no sabía muy bien del todo que hacer.


domingo, 2 de agosto de 2020

Disfrute.

Todos los poros de la piel inundados.  
Ardiendo desde la punta del dedo pequeño del pie hasta la coronilla. 
La respiración haciendo compás con el corazón. 
Manos inquietas queriendo explorar.
Los labios secos impacientes, que acompañan con la vista la zona que quieren besar. 
Acaricias que hacen que el cuerpo se comience a erizar. 
Un suave baile comienza en la poca claridad. 
Cambiando la ropa por la piel, contacto visual.
Lucha de titanes sedientos. 
Uñas que se hunden en la profundidad de la espalda. 
Dedos enredados en el pelo, no queriendo soltar. 
Espectáculo visual privado, como si de sombras chinescas se tratara. 
Dos que se convierten en uno. 
Explosión corporal y mental que hacen que se termine el acto. 
Y de repente, vuelve la tranquilidad. 

 

martes, 28 de julio de 2020

Varias cosas.

Cómo el sonido de una roca que cae al abismo.
Cómo gotas de lluvia golpeando tu cristal.
Aquel abrazo que nunca llegaste a dar.
Ese grito que fuí incapaz de expulsar.
Corriendo ladera abajo sin poder parar, hasta que caigo y lo único que hago es rodar.
Maldita cabeza ya cansada de combatir.
Miradas sin ningún fondo, sin nada que decir, de usar y tirar.
Palabras que te hacen volar para que los hechos te vuelvan a enterrar. 
Tenemos tantas cosas que, realmente, no sabemos cuidar y aún menos cuidarnos.
Queremos subir a cimas evitando todo lo que implica escalar.

jueves, 2 de abril de 2020

Abrí cada una de mis cicatrices buscando el significado de todo aquello que había en mi interior.
El cómo, el por qué y el cuándo.
Paseando las yemas de mis dedos por cada una de estas sangrantes heridas, acariciándolas mientras el dolor se apoderaba de mi desnudo cuerpo.
Recuerdos del pasado que atormentan el presente deshaciendo futuros no muy lejanos.
Contando cada uno de ellos pasé la noche en vela, pensando como poder cerrarlas para que no volvieran a sangrar.
La piel erizada, no sé si de placer o de dolor, solo sentía como el frío del exterior se adentraba en mis entrañas y las lagrimas caían dentro de ellas intentando sanar lo sufrido.
La triste música de mis auriculares envuelve la lúgubre y sola habitación en la que me encuentro.
Llega el amanecer después de una larga noche, donde mi cabeza ha vencido la lucha una vez más, recordando como acariciabas mis cicatrices como si fuera lo más bello del mundo, pero esta vez la que las acariciaba era yo.

lunes, 10 de febrero de 2020

Me estoy asfixiando.
Unas manos que no consigo ver agarran mi garganta y no permiten que el aire salga ni entre de mis pulmones.
Siento la presión en mi pecho que hace que me vaya al suelo sin fuerzas.
Se me paraliza el cuerpo y no puedo continuar.
Las lagrimas salen de mis ojos y no puedo ni gritar.
De repente veo que son mis manos las que no me dejan respirar, que no me dejan continuar, que no las puedo ni siquiera controlar.
Me estoy asfixiando.

jueves, 23 de enero de 2020

Espejos.

De repente un día decidió poner un espejo frente a ella. 
Contemplando cada parte de su cuerpo, comenzando con sus ojos, sus labios, su barbilla, bajando por su cuello hasta su pecho, observando cada lunar como si de una galaxia se tratase. 
Galaxia que cubre su cuerpo de mujer. 
Las caderas, sus muslos, hasta los pies, cada rincón de su cuerpo, que quizá algún día había odiado, olvidado, amado. 
Se recrea delante del espejo, quitando cada una de las prendas que tapa su figura, tocándose, explorándose, conociéndose. 
Asumiendo y queriendo la realidad que observa. 
Camina hacia la ventana para bajar un poco las persianas, bailando en la oscuridad se vuelve a mirar, saboreando cada uno de sus sensuales movimientos frente al cristal que está imitándola. 
Como si de una película de los años ochenta se tratase, viendo fotogramas en blanco y negro con una buena canción de fondo.
Erotismo puro que sale desbordante por cada uno de los poros de su piel, que ocupa la habitación hasta el último rincón. 
La sabanas se convierten en el mejor escenario del mundo, la habitación aplaude a cada uno de sus movimientos de gran artista. 
Con la seguridad de que la persona que más se va a querer y va a estar siempre para ella es la que está frente a ese cristal, moviéndose y divirtiéndose. 
Se acaba la canción. 
Abraza al espejo. 
"Te voy a cuidar."



domingo, 24 de noviembre de 2019

24-11.

Cuerpos que se unen en uno solo, con suspiros que atraviesan el corazón lleno de hielo una noche del frío invierno.
Perdiendo los dedos entre las sabanas y tu rostro, en una habitación consumida por la oscuridad de la noche.
Música para los oídos que escuchan las palabras que salen de los labios mientras estos se rozan con cada movimiento que ejercen.
Miradas oscuras que se pierden en un mar de incertidumbre que nubla su mente, escapando de cualquier lugar, estando allí.
Huyendo de todo miedo, destruyendo los muros que antes no pudo escalar, sigue un camino que no sabe a donde le va a llevar.
Un destello de luz en una oscura mente perdida en el tiempo y en los diablos que la irrumpen.
Mirando el abismo queriendo dejarse caer, vuelve a cesar, no sé si esta vez para coger impulso o para no regresar.